"¿Qué cambió/pasó para que olvidara quién eras tú, para que te volvieras solo un complemento, una obligación, un estorbo o simplemente un don nadie?" ¿o es que nunca te conocí de verdad?¿Por qué si tu eras la miel más dulce, te dejé?¿Acaso fue el pasar del tiempo, que hizo que te sienta como una carga?¿En qué momento dejaste de ser Dios en mi vida?...
Y me di cuenta que cuando te dejé de hablar, cuando te dejé de escuchar, cuando te dejé de mirar...perdí lo esencial de mi vida cristiana, te perdí a ti"
Últimamente pensaba mucho en la relación que estaba teniendo con el Señor, o mejor dicho, de la relación que no estaba teniendo, pues ya no estaba orando (al estar haciendo muchas cosas), y si acudía a los sacramentos lo hacía o distraída o por cumplir...
Y me ponía a pensar cuánto extrañaba los momentos en que disfrutaba la hora que podía pasar delante del sagrario o cuando escuchaba la palabra en la misa y podía identificarlo con mi vida...extrañaba todo eso... pero ya no era igual que antes...estaba creciendo y mi contexto actual me empezaba a exigir otras cosas en qué preocuparme (trabajo, éxito, poder, fama, dinero, reconocimiento, imagen, etc)...
De esta manera, me di cuenta que es fácil dejar de mirarlo cuando nuestra atención se desvía a otros lados por las preocupaciones, los problemas, los quehaceres, las ambiciones humanas, etc...
y Dios pasa a un segundo plano volviéndose un complemento, una obligación, alguien a quien le tengo que cumplir... en pocas palabras, un estorbo... porque cuando Dios deja de ser Dios, simplemente estorba y sentimos que Él nos limita y no podemos hacer lo que queremos...
Tal vez en nuestra búsqueda por "estar bien/ser felices/hacer lo que queremos", nos hemos olvidado de este Dios tan bueno que algún día conocimos... pero ¿Quién mejor que Dios, que es nuestro Padre, va a buscar lo mejor para nosotros, nuestra felicidad?
"Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: "¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?". Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción"(Mateo 6, 25-34)
Que cuando nuestra fe vacile -al preocuparnos demasiado por lo que haremos o cómo nos veremos- podamos buscar nuevamente de todo corazón a ese Dios que sabe lo que necesitamos.
"Vuelve a ser nuestro Dios, Señor"
