"En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros"

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. (1Cor 13,1) 

Quizás muchas veces hemos escuchado esta carta tan famosa de Pablo a los corintios que habla del amor. Pero, ¿verdaderamente podemos decir que amamos y que no somos como un metal o un robot? Podemos ser el ‘buena gente’, el que le cae bien a todos, respetuosos, responsables, amigueros, y todo lo que queramos… pero nada de esto nos diferenciaría de un robot que está programado para actuar bajo ciertas características si es que no fuera el amor...