Hace ya algún tiempo comencé a ver cómo era mi oración y me di cuenta que a veces al orar mi mente iba de un lado a otro; buscando qué aprender/reflexionar, qué hacer con mi vida, qué corregir/sanar en mi historia, o hasta que corregir en otros :S... quería que Él me dijese algo o hiciese algo en mí ..... y era así que en estos casos olvidaba lo más importante... ESTAR CON ÉL...
Si pusiera una imagen de esta situación, sería como aquella persona que va hablar con alguien con su libretita de notas y escribe todo lo interesante que puede tomar para su vida... definitivamente no disfruta en sí de este ALGUIEN... sino lo que le diga, lo que le enseñe, lo que sane... Como si estuvieramos con esa persona por lo que pueda hacer y no por quién es. Quizás si vemos al Señor más como nuestro amigo amado y no sólo como el maestro o el médico de quien recibimos gracias, sanaciones y dones podríamos disfrutar más el estar con Él...
La relación con el Señor debería ser igual que en una relación de amigos, donde se aprende a escuchar, a compartir, dejarse amar... sobretodo se aprende a estar con esta persona en su totalidad y no importa de qué hablen (desde lo más banal hasta lo más profundo)...al fin y al cabo son amigos y el estar juntos/unidos te llena el corazón; el saber que tu estás ahí tal como eres sin aparentar y esa persona está contigo a pesar de conocer tu pobreza... aún en el silencio, aún en la 'distancia'...
Al final la oración es ponernos delante del Señor con todo lo que somos y entablar una relación de amor, una relación transformante.... porque hay algo cierto... ÉL NOS AMA
"No es otra cosa oración mental, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama". (Sta. Teresa)
Y que bueno es recordar que las "buenas oraciones" NO son necesariamente las que tienen más devociones...
"Si (la oración) es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones, y esto me dejase más humilde, esto tendría por buena oración". (Sta. Teresa)
Podemos aprender muchas cosas meditando a través de la razón, pero el que cambia corazones solo es ÉL, quien nos da la gracia... y así, en la relación íntima con Cristo es que nuestras actitudes se irán asemejando a las de Él (no por nuestro esfuerzo sino por su gracia :) ).
La mejor oración, entonces, será la que más cambie nuestra vida, la que más nos lleva a imitar a Cristo, la que más nos haga crecer en los "frutos del Espíritu", que refiere San Pablo en su carta a los Gálatas (5, 22).
http://www.homilia.org/oracion/8camOracionsegunStaTeresa.htm
Y la Oración NO ensimisma, sino que ayuda a salir y desprendernos del yo.
"Cuando yo veo almas muy diligentes en entender la oración que tienen y muy encapotadas cuando están en ella, ... porque no se les vaya un poquito el gusto y devoción que han tenido, háceme ver cuán poco entienden del camino por donde se alcanza la unión, y piensan que allí está todo el negocio. Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor, y si ves una enferma a quien puedes dar algún alivio ... te compadezcas de ella ... no tanto por ella, como porque sabes que Tu Señor quiere aquello".
Que cada día tengamos un corazón que lo anhele más y más, y busque estar con Él incluso en el silencio, en el cansancio, en lo atareado de un día... Tú y el Señor en una relación de amor <3
*Oremos...Dios te espera!

No hay comentarios :
Publicar un comentario